Abrazos, música y emoción colmaron la Plaza de Armas la noche del
miércoles 23 de octubre gracias a un emotivo espectáculo que reunió a miles de
personas frente a la Catedral de Santiago, en un homenaje al tango como nunca
antes visto.
Personas de las más diversas edades y estilos llegaron al centro de la
capital para presenciar “Tanguería”, montaje especialmente creado para Chile
que contó con la participación de más de 70 artistas, tanto chilenos como
argentinos, para ofrecernos una noche distinta abrigados al calor del baile y
la pasión de las voces de Raúl Lavie y Julia Zenko, y de los instrumentos de la
orquesta típica del Cuarteto Tanguero,
y de una banda “no tan típica”, Escalandrum,
que fusiona timbres del jazz contemporánea en clave de tango e incluye a la
batería en la interpretación de Daniel
“Pipi” Piazzolla, nieto del gran compositor y bandoneonista Astor Piazzolla. A
ellos se sumó la participación de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de
Santiago que vino a embellecer aún más la propuesta musical y artística de los
argentinos Juan Carlos Cuacci y Gustavo Mozzi.
Abrazos de tango en la Plaza
Casi no había espacio entre las butacas y las graderías dispuestas para
el público, pero poco a poco fue apareciendo la música, la gente se dirigió al
centro para dejar de ser espectador y convertirse en partícipe de ese momento
único a través de un abrazo de tango: Las dos pistas de baile se volvieron
estrechas y, entonces, la Plaza se transformó en un gran salón donde parejas de
distintas generaciones iban tomando su espacio para el movimiento, mientras los
más tímidos abrazaban a sus acompañantes y miraban expectantes lo que acontecía
en el escenario principal y también en esos pequeños espacios tejidos a su
alrededor. Banderines de colores y farolitos de tenue luz, delimitando las
pistas de baile, trasladaban a un tiempo
extra-cotidiano que vino a romper la monotonía del espacio citadino. El día que me quieras, Nocturna, Balada para un loco, La Cumparsita, entre
otros clásicos del tango fueron el marco ideal para una jornada inolvidable que
abrió una sensibilidad a veces olvidada en el corazón de los santiaguinos y que
demostró la urgencia y la necesidad de la belleza, la música y el baile en el
espacio público.
Caro Chacana
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